El corazón del decreto y la urgencia del contrato indefinido
Estamos analizando la letra pequeña porque hay que recordar que el corazón del decreto que reclamábamos los sindicatos de inquilinas es el que establece la renovación automática de los contratos.
Esto es el contrato indefinido, que es la mejor vacuna contra la especulación porque es lo que impide que te llegue un burofax en el que tu casero te diga que ya no eres rentable y que te va a sustituir por otro que pague más.
Llevamos más de 15 años en nuestro país viendo ejecuciones y desahucios. No han cesado: se han transformado en desahucios por alquiler. Bloques enteros de vecinos vienen a las asambleas —como Tribulete 7 o General Lacy— con cartas de rentistas que los expulsan de sus barrios.
Mientras no exista una normativa protectora estructural que impida que esto suceda, sólo tenemos parches. El derecho a techo no puede seguir subordinado al rendimiento de los grandes tenedores.