La huelga de alquileres y la organización colectiva
El conflicto de la vivienda en el estado español ha alcanzado un punto de no retorno. Los precios del alquiler han subido más de un 60% en la última década, mientras los salarios se han mantenido estancados.
La huelga de alquileres no es una utopía teórica: es una herramienta de lucha histórica de la clase trabajadora cuando el coste de la vida se vuelve insostenible. Cuando un inquilino no paga solo, se le llama moroso y se le desahucia; cuando 10.000 inquilinos deciden colectivamente dejar de transferir su salario a los rentistas, se abre una crisis de estado que obliga a intervenir el mercado.
Necesitamos desmercantilizar la vivienda, suspender los fondos buitre y garantizar que ningún hogar destine más del 20% de sus ingresos a un techo digno.